¿Por qué procrastinamos?

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¿Por qué procrastinamos?

Hay palabras que, sin hacer mucho ruido, han empezado a formar parte de nuestra vida. Eso nos ayuda a describir realidades. En este caso, la procrastinación es la tendencia o el hábito de posponer de forma deliberada tareas importantes, sustituyéndolas por otras más irrelevantes, placenteras o, simplemente, por la inacción.

Todo ello ocurre a pesar de saber que esto puede traer consecuencias negativas.

Pero la procrastinación no suele ser tanto un problema de gestión del tiempo como de gestión del malestar.

Todos hemos pospuesto alguna vez una tarea importante. Sabemos que deberíamos hacerla, incluso queremos hacerla, pero terminamos dedicándonos a cualquier otra cosa. Después aparece la culpa y la sensación de haber perdido el tiempo.

Si sabemos que retrasar una tarea nos hará sentir peor, ¿por qué seguimos haciéndolo?

La procrastinación no es pereza

La procrastinación no es pereza. En muchas ocasiones, es una forma de evitar emociones desagradables, como el miedo a equivocarnos, el aburrimiento, la incertidumbre, la presión o el perfeccionismo.

Cuando apartamos la tarea, sentimos un alivio inmediato. Ese alivio hace que nuestro cerebro aprenda que evitar funciona, aunque solo sea a corto plazo.

Se reproduce un ciclo como el siguiente:

Psicólogo Lluís Planas | ¿Por qué procrastinamos?

¿Qué ocurre en este ciclo?

Cada vez que evitamos una tarea, disminuye momentáneamente el malestar. Sin embargo, la tarea sigue pendiente y suele aparecer un malestar que se expresa en forma de culpa.

Esta culpa incrementa el bloqueo y reduce la activación necesaria para empezar, favoreciendo una nueva evitación.

¿Y en el TDAH?

Todos procrastinamos, pero las personas con TDAH en adultos pueden experimentar una dificultad añadida para iniciar tareas.

La alteración en los circuitos relacionados con la motivación y la dopamina —en otro post hablaré de esta relación— hace que comenzar una actividad poco estimulante requiera un esfuerzo considerablemente mayor.

No es falta de interés ni de voluntad.

¿Cómo romper el ciclo?

Más que esperar a sentir motivación, suele ser útil reducir la barrera de entrada.

Podemos empezar por un primer paso muy pequeño, aceptar cierta incomodidad inicial y, cuando sea necesario, contar con acompañamiento.

El objetivo no es hacerlo perfecto, sino facilitar el inicio.

Cuando la procrastinación se convierte en un problema frecuente y afecta al trabajo, los estudios o al bienestar emocional, acudir a un psicólogo en Estepona puede ayudar a comprender qué emociones o dificultades están manteniendo ese ciclo.

Referencia

Sirois, F. M. (2023). Procrastination and Stress: A Conceptual Review of Why Context Matters. International Journal of Environmental Research and Public Health, 20(6), 5031.

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