Las emociones: señales amigas
Imagínate que vas en coche e ignoras una señal naranja que aparece en el panel de control. Al cabo del rato pasa a estar roja y sigues ignorándola.
Ahora piensa en que estás de vacaciones y ves una llamada tras otra desde la central que gestiona la alarma que tienes en casa.
Pongamos que ignoras un ES-Alert que aparece en el móvil sobre riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales.
Y puestos a imaginar, vas por la calle y haces oídos sordos a alguien que te grita “cuidado” desde un balcón.
El haber ignorado, obviado, vuelto a ignorar y hacer oídos sordos, te puede haber llevado a quedarte tirado con el coche, que te estén robando en casa, que te quedes aislado en mitad de una tormenta o tumbado en el suelo con una maceta en la cabeza.
No todas, pero muchas de estas consecuencias se podrían haber evitado o gestionado de alguna manera. Habríamos tenido la posibilidad de, sabiendo lo que ocurría, tomar una decisión.
Pues esto que vemos tan claro en cosas objetivas, que vemos y oímos, nos cuesta aplicarlo respecto de nuestras emociones, aunque su misión sea exactamente la misma: advertirnos, prepararnos y ajustarnos.
Una revisión reciente muestra que las emociones no son opuestas a la razón, sino un componente esencial en la toma de decisiones eficaces (Hasson Marques et al., 2024).
Hacer las emociones más visibles
Estamos de acuerdo en que no es tan sencillo. La tristeza no sale en el panel del coche y nuestro enfado no aparece en un ES-Alert.
Les tenemos que dar algo más de tiempo para “verlas” y “oírlas”, y lo podemos ir intentando con el cuerpo y con las palabras, palabras en forma de preguntas:
- ¿Qué es lo que siento?
- ¿Dónde lo siento?
- ¿Por qué lo siento?
Estoy triste, noto un nudo en la garganta y creo que es porque le hablé mal a mi hija.
También puede ser que me diga…
No sé lo que pasa, no lo entiendo, estoy toda yo mal y no veo ningún motivo.
Y también estará bien que me lo diga.

Un primer paso
Quizás no se trata de hacerlo perfecto, sino de empezar poco a poco a escucharte.
Si en algún momento sientes que necesitas acompañamiento en este proceso, puedes ponerte en contacto conmigo y ver si tiene sentido para ti.
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